domingo, 26 de octubre de 2014

El problema del transporte en la ciudad.

Partiendo de la premisa que sostiene que la Ciudad de México se ha convertido en una ciudad inhabitable, tenemos que los sistemas de transporte público que existen en la misma tienen que ser ineficientes. Tiene si lógica, pero, más importante que ello, es que es cierto, son malísimos.


Sin afán de pormenorizar punto por punto, categoría por categoría, sobre todas las ramas del transporte público de la ciudad, diré que todas son malas, aunque, en el papel, esa generalización es hasta necesaria.

Alguien propuso instalar bombas termonucleares en las estaciones Pantitlán, Tacubaya, Cuatro Caminos, Indios Verdes, Hidalgo y Constitución de 1917, y detonarlas el mismo día, a las siete de la tarde, pero el estudio de daños colaterales dictaminó que sería muy caro hacer eso, y, como otros tantos proyectos de mejoramiento urbano, quedó archivado para siempre. El caso es que cada día el transporte en la ciudad es peor, por la cantidad de personas que lo usan, que sobrepasa las expectativas con las que éstos fueron creados. La solución es muy simple, aumentar la capacidad de los servicios, santo-pinche-remedio, pero no voy a ahondar en consideraciones analíticas que redundan en NADA, intentando proponer una solución, todo lo contrario, usar todos los días los pésimos servicios de transporte público de la ciudad me ha servido como motivación para dejar de usarlos, es decir, para tener un transporte propio, de modo que yo prefiero que sigan siendo tan malos como siempre, mientras no sean más malos, como lamentablemente están siendo. Creo que ese es el verdadero problema, que se están pasando de la raya en cuanto a mala calidad se refiere.

El Distrito Federal, en realidad, merece un sistema de transporte público de acuerdo a su estatus de ciudad, o sea, de Primer Mundo, pero creo que su gente no se lo merece, no merece un metro como el de Berlín o el de Moscú mientras sigan sin bañarse, oliendo a mierda y a meados, cosa que es muy tangible en verano, sobre todo, en tiempos de calor y de aguas, y no me dejaran mentir al respecto.

Seguramente, México merece un buen servicio de transporte mientras siga habiendo indígenas fake repartiendo papelitos pidiendo dinero en los vagones del Metro e indigentes usando el trolebús, mientras sigan entorpeciendo las concesiones para renovar esas ratoneras con ruedas que se llaman "microbuses", mientras sigan existiendo los sindicatos y asociaciones del gremio y los subsidios cancerígenos, siendo estos dos últimos los padres de todos los males que hay, ¿creen que habría mendicantes o ladronzuelos en el metro si éste costara quince pesos, como debería de ser? ¿Creen ustedes que el trolebús se estaría deteniendo cada dos cuadras si costara diez, doce pesos, como debería, siendo como es un trasporte "ecológico" por usar electricidad y no combustible fósil? ¿O que cualquier persona con buena condición física pueda ir, andando, más rápido que el Tren Ligero? ¿Y qué hay con los micros? ¡yo ni siquiera me puedo sentar en uno! esas mierdas parecen hechas en casa, ¡que se maten!

Urge Legislar, a la chaira.

Para que el transporte tenga el precio que debe tener, y que no hayan más sindicatos podridos que controlen las estructuras de esas redes, entiéndase el sindicato del metro, la A.T.M. y las asociaciones de las rutas, que tienen a puros rufianes analfabetos en el volante de esas pinches cafeteras.

Como un ejemplo de que no todo está perdido en la ciudad, están las rutas de los Corredores Viales, como el de Circuito Interior, por ejemplo, o el de Chapultepec-Velódromo, que son más caros que los servicios públicos, pero la verdad es que no se compara, la calidad del servicio privado.

Existen excelentes empresas de que bien se podrían encargar de darle orden al transporte, en todas sus ramas, y darle un nuevo impulso a la ciudad, pero mientras se siga creyendo que las privatizaciones son del diablo...

Reitero, de lo malo, lo bueno, y cada vez que uso transporte público me motivo a intentar tener un transporte propio.




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