Tengo muchos amigos que trabajan en empresas y son muy
felices (o por lo menos eso aparentan) en ello. Trabajan de lunes a viernes, o
de lunes a sábado en un horario regular, o sea, no pueden laborar fuera de ese
horario; procuran no llegar tarde ni irse demasiado temprano para causar una
buena impresión en sus jefes.
Comen a una hora determinada y por un tiempo controlado, si
lo hacen por más tiempo les llaman la atención, si lo hacen en menos tiempo les
sobra un poco para usarlo en lo que quieran (que usualmente son las redes
sociales) y tampoco pueden variar el momento en que pueden comer, es decir, no
pueden comer cuando tienen hambre.